jueves, 10 de octubre de 2013

La siesta, ¿puede incrementar el riesgo de diabetes?


A pesar de que dotar de un breve descanso al cerebro conlleva efectos positivos, como aumentar la capacidad para resolver problemas o estimular la creatividad, el hábito de la siesta podría incrementar el riesgo de desarrollar diabetes mellitus, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista científica Sleep Medicine.

En ese estudio, investigadores de la Universidad de Birmingham, en colaboración con expertos chinos, encontraron que las mujeres y los hombres que toman siestas de más de 30 minutos son más propensos a padecer tanto de presión arterial alta, como de niveles altos de colesterol en la sangre, en comparación a personas que no tienen ese hábito.

Este resultado se dedujo luego de la realización de una investigación que integró a más de 27 mil habitantes de China, país en el que tomar siesta después de la comida es un hábito popular. “El estudio sugiere que la mayoría de personas que dormitan con frecuencia, durante media hora o más, son más propensas a desarrollar los primeros síntomas de diabetes, en comparación a quienes no realizan tal acción o la desarrollan por menos tiempo”, destacaron los autores de la publicación, entre quienes se encuentra el doctor Kin Bong Hubert Lam, de la Universidad de Birmingham.

Por otro lado, otra tendencia científica sugiere que si la siesta puede ser perjudicial se debe a que el cuerpo humano se ejercita menos, aunado a que el ciclo de sueño puede ser afectado. Al respecto, expertos del Instituto de Investigaciones del Sueño, con sede en Madrid, han señalado que la probabilidad de padecer diabetes es dos veces mayor en aquellas personas que habitualmente duermen menos de seis horas.

En contraste, según un estudio aplicado sobre una población de más de 23 mil griegos que durmieron siesta durante varias semanas, ese hábito provocaba una reducción de 37 por ciento de posibilidades de padecer algún episodio cardíaco fatal, mientras que aquellas personas que solamente dormían la siesta de manera esporádica tenían una disminución del 12 por ciento.

Hasta la fecha siguen en proceso distintas investigaciones en el mundo relacionadas con las secuelas que conlleva el hábito de tomar siesta. Pero hay posturas, como la del doctor Matthew Hobbs, director de investigación de Diabetes en el Reino Unido, que señalan que aún no hay pruebas contundentes de que las siestas provoquen diabetes o algún padecimiento relacionado. Concluye que la mejor manera de reducir el riesgo de desarrollar ese padecimiento es mediante una dieta sana y equilibrada, así como por actividad física regular. 


Fuente: noticias de la ciencia